Seis años hace ya. Parece que fue ayer. Fue en Valencia, y ante un buen amigo: Nico Almagro... Hablamos del gran Juan Carlos Ferrero Donat, ex número uno del Mundo. Nació en Ontinyent en 1980. Resulta curioso, que un servidor, hablara a lo largo de su carrera más con él cuando estaba lejos de Villena que ahora que lo tengo a dos pasos. Compartimos lugar de nacimiento, y desde hace unos años, lugar de residencia.

Realizó su debut en torneos ATP en marzo del 1999 en el torneo de Casablanca donde alcanzó las semifinales. Ya apuntaba muy buenas maneras. Era diferente a los demás. Tenía un tenis muy agresivo, y era todo un portento físico. Tuve la oportunidad de verle en Alicante, en la Plaza de Toros, en las semifinales de la Copa Davis ante Francia. Que dicha eliminatoria se disputará en la capital de la Costa Blanca dice mucho del amor que siente Ferrero por su tierra, sea Valencia, Alicante o Castellón.

El por aquella época número uno mundial, junto a su padre y su entrenador, Antonio Martínez Cascales, hicieron pública su apuesta por Alicante, y se comprometieron para intentar convencer a sus compañeros para que la capital de la Costa Blanca sea sede de la Davis. Y lo fue. Y el público llevó en volandas a los españoles que acabaron derrotando a los galos, y plantándose en una final épica que se disputó en el estadio de La Cartuja en Sevilla.

Juan Carlos Ferrero pasó de novato a capitán del barco en el que seguía muy en forma Caros Moyá y continuó siendo la sorpresa su gran amigo, y jovencísimo, Rafa Nadal. A pesar de que los favoritos eran los norteamericanos, la afición, la pista y el factor sorpresa llegaron de parte de los de Jordi Arrese. Uno puede presumir que vivió la antesala de un título en el torneo por selecciones más importantes del planeta, con permiso de Gerard Piqué, que desea organizar no sé que torneo parecido a este.

Fueron los mejores años del 'mosquito', apodo que le pusieron sus compañeros, porque era delgado, se movía rápido y sus derechas son como picaduras. Pero ese mosquito quiso, años más tarde, dedicarse a enseñar todo ese tenis que llevaba dentro a los más pequeños. A futuros 'Ferreros'. Y para ello optó por Villena, y a día de hoy cuenta con unas instalaciones excelsas, y una reputación a nivel mundial.

Pero como decía aquel, en esta vida todo tiene su final. Decidió 'colgar' la raqueta en el Open de Valencia, y jugó su último partido ante el murciano Nicolás Almagro, otro de los grandes tenistas del levante español, junto al amigo personal de Ferrero, David Ferrer. Ferrero expresó su deseo de poder seguir jugando, al menos, hasta 2013. Pero las lesiones le habían desgastado, tanto física como mentalmente, y decidió en 2012 poner punto y final a su etapa como jugador.

En total, jugó 33 finales y ganó 15 títulos a lo largo de su carrera, entre los que destaca, además de Roland Garros, los Masters 1000 de Mónaco, torneo que ganó en 2002 y 2003, así como el de Roma en 2002.

Ahora es un entrenador que trata de inculcar sus valores a los más jóvenes. Y ahí está. Tan cercano como siempre y tan introvertido. Ágora Deporte te rinde este pequeño homenaje, 'mosquito'.