Esa es la impresión que ha dado esta Final Autonómica de voleibol. Y me explico. El senior masculino del Club Voleibol Villena, el Multiópticas, ha quedado tercero en esta fase disputada en Castellón.

La empresa era complicada, y si bien los villenenses llegaban con muchas papeletas para lograr el título tras una excelsa temporada, estas fases son diferentes. Un mal día te puede dejar en el camino. No obstante, nadie les va a quitar ‘lo bailao’ a los chavales del conjunto villenense.

Lograron el primer triunfo en el estreno y eso hizo que la autoestima ascendiera en el CV Villena. Pero, y como comentaba antes, esto no es la liga regular. Te estás jugando mucho, y los nervios te pueden pasar factura.

El CV Paterna probó la poción mágica del cuadro de Villena. 3-1 y primer partido ‘a la buchaca’. Por la tarde esperaba el CV Mediterráneo, que pudo con los villenenses. Paso atrás, aunque no definitivo.

Pero la complicación era máxima para los de Villena. Tenían que ganar al CV Mutxamel y esperar que el resto de marcadores les favoreciera. El CV Multiópticas empezó apabullando al rival con un 2-0, pero, y utilizando un argot taurino, “hasta el rabo, todo es toro”, y los mutxameleros acabaron remontando el partido y ganando por 3-2.

A la postre, tercer lugar para un equipo que se merece un homenaje por la magnífica temporada realizada, y esta Final Autonómica no va a empañar el trabajo de todo un año. Habéis nadado de maravilla, pero no llegasteis a la orilla.

A pesar de los pesares, habéis paseado el nombre de Villena por la Comunidad Valenciana, y el de Ágora Deporte, también (perdón por la reseña, pero nos hace ilusión). Toca levantarse y con la cabeza bien alta afrontar la próxima campaña para volver a nadar y llegar a buen puerto.

Para todos los que amamos este deporte, sois unos campeones. Ya no sólo por el “temporadón” que habéis hecho, sino por el trabajo que realizáis muchos de vosotros en las categorías inferiores de las Escuelas del Club Voleibol Villena, el futuro, sin lugar a dudas, de este deporte en Villena. ¡Chicos, chapeau!