Me sorprendió, he de decirlo. Esta pasada semana las redes sociales se incendiaron tras las declaraciones de Juanma Castaño, periodista Deportivo que presenta entre semana, junto a Manu Carreño, Deportes Cuatro, y por la noche, en la COPE, “El partido de las doce”.

Hasta aquí todo parece correcto. Castaño, natural de Gijón e hincha confeso del Sporting, tras el polémico partido Real Madrid-Juventus, y en los estudios situados en la capital de España, se atrevió a poner en duda lo que aconteció en los minutos finales del duelo con ese penalti sobre Lucas Vázquez. Castaño nunca dijo que había sido un robo y que la pena máxima no fue. Dijo, exactamente que “estábamos ante un escándalo mundial, un lío mundial, y lo sostengo porque eso es lo que se produjo”, apunta el asturiano.

¡Horror! ¿Pero qué carajo dices, alma de cántaro? Al instante sus palabras eran tendencia en Facebook, Twitter, Instagram o la Gaceta de Alcorcón. Y todo porque un periodista de la famosa “caverna” de Madrid (así llaman desde Barcelona a los que practican la noble profesión de periodista) estaba en contra de lo acontecido en el Santiago Bernabéu.

Existen muchos periodistas, locutores, comentaristas, animadores y acérrimos a los que no les importa decir de qué equipo son. Nunca lo he entendido ni lo entenderé.

A Juanma Castaño le entiendo. Y lo hago porque es hincha de un club de su tierra, mientras que él sigue las evoluciones de su Sporting desde la distancia.

A Castaño se le ha “crucificado” por dar su opinión personal sobre una acción que casi cinco días después nadie se aclara si fue o no penalti, si en otra competición no se pitaría, que si la UEFA tiende la mano al club presidido por Florentino...

Se le ha insultado por, en teoría, no ser simpatizante del Madrid. Incluso han solicitado a la emisora episcopal que destituya a Castaño, que abandone su programa nocturno por “opinar”, a favor o en contra, pero opinar.

No hay que olvidar que periodistas valientes como Juanma y no afines a la famosa “caverna”, molestan en Madrid y periferias. Por tal motivo, querido Castaño estoy contigo por qué has tenido bemoles para opinar y contar que para ti, no fue penalti.

Incluso compañeros de profesión lapidan al asturiano, mientras otros pasean sus miserias por platós nocturnos deportivos de televisión como Tomás Roncero (es capaz de llorar en directo por el triunfo de su equipo, y es periodista del diario AS) o Cristóbal Soria (este no es periodista. Fue delegado del Sevilla FC y ahora es el punching ball de El Chiringuito, y culé hasta la muerte).

Sabéis que os digo. Prefiero periodistas valientes, como es el caso de Juanma Castaño, a otros que montan circos ante las cámaras o se esconden detrás de un micrófono para criticar un día y a las 24 horas cambiar de opinión, previa reunión con algún alto cargo del medio deportivo.

Y es que, como diría aquel, “tira més un pèl de figa que la maroma de un barco”. Salud.